Origen
Los orígenes del método de la "Educación Conductiva" se remontan a 1945, en Budapest.
Àndras Petö, su creador e impulsor, avalado por sus conocimientos de neurología y ortopedia y con una importante formación pedagógica a sus espaldas, puso en marcha un programa de atención para niños discapacitados, que hasta ese momento no se consideraba que fuesen susceptibles de recibir enseñanza. Nació así el primer centro específico de terapia motora para niños en régimen educativo. En 1950 se construye el primer Instituto de Educación Conductiva en Budapest y en 1965 se aprueba oficialmente la formación específica de la profesión de "conductor", el profesional que imparte el tratamiento de rehabilitación integrado en un aprendizaje escolar. Actualmente esta formación tiene una duración de cuatro años y se considera como un ciclo universitario de grado medio.
En 1970 el Instituto abre sus puertas al tratamiento de niños procedentes de otros países. En 1985 se inaugura el nuevo edificio y sede actual del Instituto Petö, y a partir de ese momento la Educación Conductiva empieza a aplicarse en todo el mundo.
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